sexta-feira, junho 19, 2015

Casamiento Judío: 1° Parte

Casamiento Judío

1° Parte

anillos

Maimónides explica que la institución del matrimonio es una innovación bíblica (Mishné Toráh Hiljot Ishut 1: 1). Antes de que la Torá fuera entregada al pueblo judío, dice, un hombre encontraba una mujer, la llevaba a su casa, vivían juntos y traían hijos al mundo sin ningún compromiso público entre ellos y sin ninguna ceremonia formal. Además, dado que en la antigüedad no existía la institución del matrimonio, no había un proceso formal de divorcio. Por lo tanto, si uno de ellos deseaba dejar a la familia, podía hacerlo en cualquier momento.

La Torá estableció la Mitzvá del matrimonio: cuando un hombre y una mujer desean vivir juntos, primero, deben casarse. Esto se aprende del Pasuk (versículo) en Devarim 22,13: "Cuando un hombre toma (= se casa con) con una mujer ...".

El matrimonio judío es un acto de carácter público y por lo tanto se requiere la presencia de dos testigos. También es una norma aceptada que, en circunstancias normales, la boda se lleve a cabo en presencia de por lo menos un Minyan (diez hombres adultos).

La ceremonia de casamiento consiste en dos etapas: Kidushin (o irusín) y jupá (o nisuín). El primer paso, Kidushin, es el compromiso formal y legal, que no debe confundirse con la palabra o compromiso que celebramos hoy en día. El Kidushin se celebra principalmente para sellar el compromiso formal de casarse. El Kidushin se realiza a través del kinian, o proceso legal de adquisición. Hoy en día se acostumbra hacer este kinian entregándole un anillo a la novia. Aunque en algunas comunidades judías sirias, siguiendo una costumbre muy antigua, el novio le entrega a la novia una moneda de plata en lugar de un anillo. Cuando el novio le da el anillo a la novia, normales, la boda se lleve a cabo en presencia de por lo menos un Minian (diez hombres adultos).la consagra como su futura esposa, diciendo: "He aquí que eres consagrada para mí (para ser mi esposa), a través de este anillo, de acuerdo a la ley de Moisés e Israel".  Al recibir el anillo la novia está formalmente comprometida. Sin embargo, el novio y la novia aún no pueden vivir una vida íntima matrimonial. Estarán considerados marido y mujer sólo después de la Jupá.

Es muy importante mencionar que en los tiempos talmúdicos y pre-talmúdicas, este primer paso de la boda o Kidushin se celebraba generalmente un año antes de la ceremonia de la boda o Jupá. Durante ese año entre el Kidushin y la Jupá los novios vivían en la su casa de sus padres y dependían de sus padres. Aún así, la mujer era considerada meorasa o formalmente comprometida. Por lo tanto, si la pareja decidía anular el Kidushin, se requería un divorcio formal (guet) para disolver este compromiso.

El año entre el Kidushin y la jupá se dedicaba a la construcción de la nueva casa, la preparación de los vestidos de la novia y la preparación de la comida necesaria para la jupá y los siete días festivos que seguían a la jupá (shevá berajot). Ese año sin intimidad física, servía también para fortalecer la relación entre la novia y el novio en el área emocional y espiritual, en anticipación a su vida como marido y mujer.

Este período de espera entre el Kidushin y el jupá no se practica más. En nuestros días el Kidushin se realiza simultáneamente con la Jupá, como parte de la misma ceremonia de casamiento. ¿Por qué? Hubieron muchos motivos prácticos que exigieron este cambio. Por ejemplo, imaginemos que por las persecuciones que los Yehudim sufrimos en el exilio, el novio tuvo que huir para salvar su vida, etc.  Si eso sucedía, la novia, que todavía estaba en un estado de apalabrada- pero-no-casada no podría casarse en el futuro con otra persona porque ahora necesitaba un GET, un documento de divorcio formal de parte de su novio desaparecido. Debido a circunstancias como ésta o similares, se estableció hacer el Kidushin y la jupá al mismo tiempo.

Hoy en día, la ceremonia normal de casamiento judío consiste en la entrega del anillo (Kidushin) y luego la jupá (lectura de Ketubá, shevá berajot, etc.). Estos dos pasos están ahora completamente integrados y la mayoría de las personas no saben y no van a percibir que, formalmente, se trata de dos ceremonias diferentes.

Empezemos a Dar

Comencemos a Dar

dar

Muchos de nosotros tenemos un pequeñito problema: Hacemos las cosas para recibir, nos hemos acostumbrado a hacerlas para recibir algo a cambio.

Sin embargo, esto surge de un error en el enfoque en la educación. Educamos a nuestros hijos para que hagan tal o cual cosa para que reciban algo.

Por ejemplo, si recitan unos Salmos tendrán un chocolate. Al principio, cuando son muy pequeños no hay alternativa. No se le puede decir a un niño, “estudia el alef bet para que sepas leer, así podrás estudiar la Voluntad Divina, sabrás cómo relacionarte con tu Creador…”.

No va. Claro que necesita un incentivo. Sin embargo, con el tiempo, el niño no estará interesado en recibir lo que podemos darle, entonces, ¿qué podremos darle? ¡¿Un auto, un avión?!

¿Cómo podemos estimularlo para hacer las cosas con la intención de dar en vez de realizarlas para recibir?Principalmente, nosotros mismos debemos cambiar, muchos adultos hacemos las cosas para que nos vaya bien en el trabajo o en otra área. No está mal, pero no es lo óptimo.

Debemos saber que cuando hacemos algo espiritual, cuando nos elevamos, estudiamos Torá o rezamos, en realidad estamos dando al nivel más alto. No tenemos que dudar de esto en absoluto.

Si promovemos esto en casa y lo hablamos, lo comentamos, decimos, “estamos dando al mundo; nuestra buena acción elevará espiritualmente a todos os Iehudim y a toda la humanidad en general”, seguro que en el futuro, poco a poco, también los niños tendrán otro enfoque.

Y esta es la verdad, nuestra mejora espiritual mejora a todos… incluso a lo inerte. Lo inerte absorbe la espiritualidad o la falta de ésta y todo es influenciado para bien o para lo opuesto. ¡Excelente mes! Jodesh Tov

Shabat Shalom Umeboraj

quinta-feira, junho 18, 2015

Perasháh Côrach; explicação e resumo.

korah

E tomou Côrach... e Datão e Abirão... e a Om filho de Pelete… Levantaram se perante Moisés com duzentos e cinqüenta homens dos filhos de Israel, príncipes da congregação… e disseram: Porque vós exaltais sobre a congregação do Senhor?"
(Números cap. 16 vs. 1-3)
A revolta é em nome da igualdade e contra o despotismo às palavras de Moisés: Santos sereis porque santo é o Senhor, vosso Deus”.

Duzentos e cinqüenta homens dos filhos de Israel, príncipes da congregação, eleitos por ela, varões de renome". São citados três qualificativos para mostrar a seriedade da revolta, para nos dizer que os promovedores da revolta são pessoas de destaque aos olhos do povo. "Príncipes da congregação" "eleitos por ela para encabeçarem as tribos, também Moisés elevou os para servirem na tenda da congregação. Em suma: "Varões de renome".

Junto aos que se revoltam encontramos como integrantes da direção da revolta Datão, Abirão e Om filho de Pelete, três príncipes da tribo de Ruben, a tribo que se sente amargurada pois sendo o primogênito de Jacó,a liderança foi entregue à tribo de Levy. A questão gira em torno do liderazgo, autoridade, poder. Questiona-se a Moshé mas em ultima instancia se questiona por quem foi designado.Assim ficaram aglomerados todos os fatores de insatisfação: A inveja dentro da tribo de Levy, a inveja de uma família pela outra que foi eleita para o sacerdócio; A inveja da tribo de Ruben por ter sido afastada de toda liderança. Amargura do povo desesperado e amedrontado do acontecido com os espiões e o malogro de sua missão, e do acontecido com o homem que foi encontrado apanhando lenha no dia do sábado. E sobre todos estes fatores rege Korach.

"E tomou Korach" – Esta expressão é usada somente no sentido de atrair – atraiu para si todas as pessoas importantes de Israel e os sinédrios, e lhes disse: "Eis que irei contra ele (Moisés) e anularei tudo o que ele fez". (Yalkut Shimoni – parashat Korach) "Anular tudo o que ele fez" para anular o que os outros fizeram, tanto coisas boas com ruins – parece que é eterna.

Côrach e seu grupo tinham tudo que poderiam desejar - riqueza, honra, prestígio - tudo exceto o direito de participar no serviço do Templo. Isso estava reservado para os Cohanim, e ninguém podia comprar aquele cargo. Os rabinos em Pirkê Avot (Ética dos Pais 4:28) ensinam que "inveja, desejo e honra removem uma pessoa deste mundo." O sentimento de inveja começa a roê-lo lentamente por dentro

Korach Ben Kehat Ben Levy, membro de uma das famílias mais importantes do Povo de Israel, entre os levitas. Rico como Korach! Na verdade não foi Korach o único homem que pelos seus sonhos de grandeza e poder perderam a sua vida. Os nossos Sábios perguntam: que procuram os 250 representantes da tribo de Reuben, que se uniram a Korach para criticar a nomeação de Aaron como Sumo-sacerdote, que benefício tinham da dita discussão, acaso não estavam de acordo que de nenhuma maneira podiam ser sacerdotes já que pertenciam à tribo de Levi? "Korach, um dos homens mais ricos era da tribo de Levi e primo de Moshé. Tinha ciúmes de Moshé por não ter sido apontado para nenhuma posição de liderança e como resultado se revoltou contra Moshé e Aharon.  Convenceu 250 pessoas da tribo de Reuven a se juntar a ele. A Torá diz, "Se juntaram contra Moshé e Aharon e falaram: 'Vocês tomam muita honra para vocês mesmos.' Korach argumentou: "Toda a congregação é sagrada e D-us está entre eles, então não tem nenhuma necessidade da liderança de Moshé e Aharon!". Moshé lembrou a Korach: "Seu argumento não é contra nós mas contra D-us que ordenou quem apontar como líder."

.A inveja. Trata-se de uma das condições humanas mais criticadas pela Torá, até ao ponto chegar a especificar nos mandamentos: “Não desejarás a mulher do teu próximo, não desejarás a casa do teu próximo”. foi considerada ao mesmo nível que o assassinato ou o rapto, já que todos provêm da mesma fonte: negam a Hasgalá Divina na qual o Todo-poderoso controla e dirige toda a sua Criação, disseram os nossos Sábios: “Quem é rico? Aquele que é feliz com o que tem”.

O desejo. O Todo-poderoso incluiu na nossa natureza o desejo ou o prazer como incentivo para as nossas necessidades,

A honra. A única condição sobre a qual nos advertiram os nossos Sábios de nos afastarmos dela ao extremo: Assim disse Akiva Ben Mechalalel: presta atenção em três coisas para que nunca cometas erros.: de onde vens, para onde vais e perante Quem darás contas

A criação também vem acompanhada duma ordem; nós humanos cumprimos certas mitzvot. Desrespeita-se a ordem isso leva a anomia, a um Tou va Bohu.

O termo Boker (manhã, lebaker = distinguir) de acordo com rashi faz referencia ao fato que na criação existia uma ordem e também limites. Acaso eles podiam transformar o dia em noite? Da mesma forma foi diferenciado Aaron para cumprir sua tarefa. Côrach pretendeu estabelecer uma nova ordem Assim como a terra se abre para engolirlos também eles abriram suas bocas fora de tempo e lugar.

Shelach Lechá mostra a rebelião popular contra o Criador, e Korach nos mostra a rebelião contra Moshé. Se já se questionou a Dús, como não questionar a suas autoridades terrenas?

A inveja Kiná é como uma chama de fogo ardente que destrói e leva a morte. No Shir Hashirim (cap 8:6):.....

Essa inveja destrói a si mesmo. Números 26:11

Números 16:5-7: .Após tentar convencer os rebeldes a uma retirada, Moshê diz aos dissidentes e a Aharon que cada um deve oferecer incenso a D'us. A oferenda do verdadeiro líder seria aceita por D'us, enquanto que o restante do povo teria uma morte não natural.

16:12: Há os que dizem: Datã e Abirão estavam rodando pelo acampamento de Israel para incitar e instigar, para poder juntar mais queixosos e revoltados ao partido de Korach e seus seguidores.O motivo foi que Moisés não se deu ao trabalho de ir até Datã e Abirão e tentar perssuadí-los com palavras de conciliação e apaziguamento. O que ele fez foi ficar sentado na tenda da congregação mandando chamá-los para que venham perante ele. Por isto desviou se o caminho e tornou se contra a paz.

16:20 O senhor quer destruir todo o povo mas ante as suplicas de Aaron e Moshé acalma. Mas a morte dos rebeldes está decretada.

16:28 A um pedido de Moshê, D'us faz com que a terra miraculosamente se abra e engula Côrach, enquanto o restante dos líderes da rebelião são consumidos por uma chama enviada por D'us.

O Talmud (Tratado Sanhedrin 109b) conta-nos uma história interessante sobre um dos rebelados de Côrach, On ben Pelet (mencionado no primeiro versículo da Porção da Torá) que havia planejado participar da rebelião com o restante dos líderes. Entretanto, sua sábia e justa mulher persuadiram-o a não participar, argumentando que mesmo que a rebelião fosse bem sucedida, Côrach seria aquele a dominar, e On permaneceria submisso a ele, assim como já era a Moshê. Isso trouxe juízo a On, e com a ajuda da esposa, sua vida foi salva.

17:6 “Depois disso, a”congregação inteira" acusou Moshé e Aharon, dizendo: "Vocês mataram o povo do Senhor”.  Quando os sobreviventes reclamam sobre a morte em massa, D'us ameaça destruí-los também, e irrompe uma peste. Mais uma vez, Moshê e Aharon intervêm, oferecendo incenso para impedir a extinção do resto do povo A Torá nos diz que como resultado, morreram 14.700 israelitas numa praga.

17:16 Para colocar um fim as suas reclamações, Hashem disse a Moshé para pegar o bastão de cada líder das 12 tribos e o de Aharon e fincá-los frente a Hashem.  No dia seguinte, o bastão de Aharon estava florido com botões de flores e com amêndoas.  Moshé apresentou os bastões para o povo ver que D-us tinha realmente escolhido Aharon."

18:8 Serviço sacerdotal

O papel de Aharon como Cohen Gadol (Sumo Sacerdote) é reiterado, e a Torá descreve os dons a serem concedidos aos Cohanim como recompensa por seu serviço no Mishcan (Tabernáculo), incluindo o direito de comer determinadas porções dos Corbanot (Sacrifícios). Os Levitas devem também ser sustentados pela sua dedicação recebendo ma'asser, ou a décima parte de todas as colheitas produzidas pelo povo judeu na Terra de Israel.

18; 15 Pidion haben

Toda geração, toda comunidade tem o seu Korach. Sempre que alguém está no comando e está fazendo um bom trabalho pelo bem geral, aparece um engraçadinho querendo fazer o circo pegar fogo.Alguns chegaram ao absurdo de dizer que agora não há mais povo de Israel, que há uma nova Torá e que todos são santos e tem lugar no Céu sem precisar de todas as regras dadas por Hashem a Moshé através da Torá e do Talmud. Aos panacas a Torá continua em vigor com suas 613 Mitsvót (Mandamentos) para os judeus e Sete Mandamentos para os não-judeus.

Benei Korach lo metu. Korach não consegui ver além, não superou suas frustrações.

segunda-feira, junho 15, 2015

Havdalá: Leyes

COMER ANTES DE LA HAVDALÁ

1° Parte

Pregunta: ¿Está permitido comenzar la tercera comida sabática – seudá shelishit- después de la puesta del sol el sábado por la tarde?

Respuesta: En principio, es necesario aclarar algunos conceptos para posteriormente enfocarnos en la halajá. La salida del Shabat es necesario recitar la havdalá –rezo que marca la salida del shabat- sobre un vaso de vino –similar al recitado del kidush - el cual aparece en los libros de oraciones. La havdalá debe recitarse con la salida de las estrellas, lo cual ocurre un cuarto de hora después de la caída del sol. El horario de la puesta del sol aparece en los calendarios comunitarios.

El Talmud (Pesajím 105ª) afirma que a partir del momento en que termina el Shabat, está prohibido comer o beber absolutamente nada hasta que se pronuncie la havdalá. Significa, que es necesario recitar la havdalá sobre un vaso de vino antes de probar algún alimento. Hasta tal punto fueron estrictos nuestros sabios con esta legislación, que afirmaron: La persona que prueba algo antes de la havdalá morirá víctima de la difteria – haskará-, la cual es una forma de muerte sumamente grave. Esta legislación es citada por todas las autoridades rabínicas, quienes dictaminan que está prohibido probar alimento alguno antes de la havdalá la salida del sábado.

Sin embargo, el Talmud hace la salvedad que, si la persona estaba comiendo la seudá shelishit y se extiende hasta después de la salida del Shabat, puede terminar su seudá –comida- sin pronunciar la havdalá, pues ello no sería honorable para el Shabat. Después de concluir la seudá shelishit recitará la plegaria de arvit y pronunciará la havdalá.

De lo anterior, concluimos que no se puede comenzar la seudá shelishit después de la caída del sol el sábado por la tarde pues estaría comiendo antes de la havdalá lo cual está prohibido. Por lo tanto, en este caso se ha perdido la seudá shelishit pues retrasó el comienzo de la misma hasta después de la salida de las estrellas.

Sin embargo, todo esto no es absoluto ya que según el texto del Talmud está prohibido “probar” antes de la havdalá, de lo cual inferimos que la prohibición de comer rige a partir del horario en que se puede pronunciar la havdalá, y esta no puede pronunciarse sino después de la salida del Shabat, o sea un cuarto de hora después de la caída del sol, con la salida de las estrellas y no exactamente cuándo se pone el sol.  Por lo tanto, la afirmación de que no se puede probar nada antes de la havdalá se refiere a que no se puede probar nada a partir de la salida de las estrellas. Y así lo legisla el Turé Zahab (s. XVIII) quien afirma que ésta es la opinión de Maran en el Shuljan Aruj cap. 299, o sea que la prohibición de comer antes de la havdalá rige a partir de la salida de las estrellas y no de la caída del sol. Sin embargo, existen opiniones disidentes que sostienen que la prohibición de comer comienza a partir de la caída del sol.

Por lo tanto, a los efectos halájicos lo ideal es comenzar la seudá shelishit en la tarde del Shabat antes de la puesta del sol, y partir de este momento, la puesta del sol, ya no debe ingerir ningún alimento hasta recitar la havdalá. Sin embargo, si por algún motivo no pudo comenzar la seudá shelishit antes de la puesta del sol, podrá hacerlo hasta dentro de la media hora siguiente a la puesta del sol; y en cualquier caso, si comenzó a comer estando autorizado a hacerlo, puede concluir su comida.

COMER ANTES DE LA HAVDALÁ –

2° Parte

Pregunta: ¿Está permitido tomar agua después de la puesta del sol del Shabat –en la salida del Shabat- o incluso agua no se puede beber?

Respuesta: En la entrega anterior, aclaramos que está prohibido comer absolutamente nada antes de recitar la havdalá sobre un vaso de vino en la salida del Shabat, y solo a partir de entonces se puede comer lo que desee. Señalamos también, que si la persona se halla en medio de la seudá shelishit y se pone el sol no debe interrumpir su comida sabática para recitar la havdalá sobre el vino, ya que esto no sería respetuoso para el Shabat, pues, según lo expresan los comentaristas, es como expulsar al rey de nuestra presencia. Por ello, definitivamente, si se hallaba en medio de la seudá shelishit y realiza la misma con pan según lo indica la halajá, no debe interrumpir para recitar la havdalá.

A continuación, analizaremos si la persona desea beber agua después de la puesta del sol si lo mismo está prohibido de la misma forma que la comida o no.

El Talmud (Pesajim 105ª) relata que Rab Huna observó una persona (un erudito) que bebía tras la puesta del sol en la salida del Shabat antes de recitar la havdalá. Le dijo Rab Huna ¿acaso Ud. no tiene en cuenta aquello que afirmara Rabí Akivá que la persona que come antes de la havdalá morirá de difteria – haskará-? Y responde el Talmud que aquel sabio sostenía la opinión de los alumnos de Rab Ashi quienes consideraban que está permitido beber en la salida del Shabat antes de la havdalá, pues la prohibición rige sólo para la comida, no para el agua. Y así lo legisla Maran en el Shuljan Aruj cap. 299.

De lo anterior, concluimos que de acuerdo a la halajá se puede autorizar beber agua la salida del Shabat pues así lo sostiene Maran en el Shuljan Aruj. Sin embargo, tenemos la opinión de los Gueoním –grandes sabios s. X- quienes opinan que incluso agua está prohibido beber antes de recitar la havdalá en la salida del Shabat y descartan la opinión de los alumnos de Rab Ashi en el Talmud arriba mencionado. Adhiere a esta opinión la obra Peri Etz Hayim y son de esta misma opinión los sabios de la Cabaláh.

A los efectos halájicos, nuestro maestro Rabí Ovadiá Yosef, z”l, sostiene que aun cuando podemos permitir beber agua la salida del Shabat antes de la havdalá pues así lo dictamina Maran en el Shuljan Aruj, de todas formas ateniéndonos a la gravedad de esta cuestión es adecuado evitar beber incluso agua antes de recitar la havdalá la salida del Shabat.

quarta-feira, junho 10, 2015

Ayúdame a elevar mis oraciones

judio rezando u orando

Mi Creador: Ayúdame a elevar mis oraciones

ה' שפתי תפתח ופי יגיד תהִלתך

Nuestros Jajamim (Sabios) nos indicaron que antes de comenzar la Amidá debemos recitar un pasuk (versículo bíblico) muy especial que proviene del libro de los Salmos (Tehílim, 51:17) y que dice:

“HaShem, abre mis labios, para que mi boca proclame

Tu alabanza”.

Para entender por qué los rabinos eligieron este versículo para introducir la Amidá, es fundamental ver este texto en su contexto original. El Mizmor 51 de Tehílim es un salmo de Teshuvá (= arrepentimiento, contrición, confesión) en el cual el Rey David lamenta el pecado con Bat-Sheba. 

Al componer este Salmo, David haMelej se encontraba en un estado de profundísima angustia, consumido por la culpa y la vergüenza. David le confiesa a HaShem su pecado y le pide que lo purifique y lo perdone (v.9).  David le ruega a HaShem que le concede un nuevo corazón y que renueve su espíritu (v.12) David le pide a HaShem que lo perdone y le asegura a HaShem que como parte de su reparación, sus palabras (las de este Mizmor y otras) van a enseñar el camino de la Teshuvá a aquellos que quieren volver a HaShem (v.15). David le reza a D-os con todo su corazón y con su espíritu quebrantado.

Y entonces, en un momento, antes de terminar este Salmo (v.17), pareciera como que el Rey de Israel y el poeta más grande que el pueblo judío conoció, se siente sin habla, pierde su elocuencia. El lector puede ver que de repente, el fluir de este Salmo se detiene.

Como si David, sintiéndose mucho más cerca de HaShem, de pronto se queda corto de palabras para comunicarse con D-os y seguir buscando Su perdón. David HaMelej hace como una pausa y dice algo así: HaShem, deseo seguir rezando. Pero me doy cuenta de lo pequeño que soy, y de lo infinito que Tú eres.

Necesito Tu ayuda para dirigirme a Ti. Para estar aquí, frente a Tu Presencia. He perdido mi elocuencia. Por favor, dame fuerza y ánimo para hablarte “HaShem, abre mis labios, para que mi boca proclame Tu alabanza”. Con esta solicitud extraordinaria David HaMelej nos transmitió la profundidad de su contrición, su humildad excepcional y sobre todo, nos enseñó que al rezar nos estamos dirigiendo directamente al Creador del Universo, y cuando esto sucede, incluso el poeta Bíblico más dotado y elocuente, puede perder su habla, e irónicamente necesita la ayuda de D-os para pedir la ayuda de D-os.

La Amidá no es una oración más. Mientras que en todas las demás Tefilot (oraciones) hablamos de D-os, en la Amidá le estamos hablando a D-os. Y si nos tomamos esta idea en serio, seguramente sentiremos lo mismo que sintió David HaMelej, y al decir este pasuk más que repetir las palabras de David haMelej, nos trasformaremos en David HaMelej. Sentiremos una sensación de reverencia y un sentido de insuficiencia para experimentar la presencia de HaShem y dirigirnos a Él con nuestra propia voz.

Por eso es que nuestros Rabinos eligieron este versículo para comenzar la Amidá. Para ayudarnos a sentir humildad y comprender la increíble experiencia de hablarle directamente a D-os.

segunda-feira, junho 01, 2015

La Amistad: necesaria para el corazón

Amistad

Está escrito en el Libro de Eclesiastés: “Son mejores dos que uno, ya que tendrán una buena recompensa por su labor” (4:9). Esto quiere decir lo siguiente: Para todas las cosas son mejores los dos que uno solo, por eso el hombre debe hacerse de un amigo y también casarse.
De esa manera [ambos] tendrán una recompensa mayor por su labor, puesto que muchos trabajos se realizan entre dos mientras que uno solo no haría (Rashí). También en el ámbito espiritual es mejor dos que uno: Es mejor que dos compañeros estudien Torá juntos que cada uno por separado, ya que si uno se olvida de su estudio, su prójimo le recordará (Kohélet Rabbá).
Además, cuando hay dos individuos haciendo el bien conjuntamente, la recompensa se multiplica más allá de la que se le daría a cada quien individualmente.
En otras palabras, el total es mayor que la suma de cada componente. Similarmente, al concluir cada cosa de la Creación, D-s dijo que era buena, excepto el último día, como está escrito, “D-s vio todo lo que había hecho, y, he aquí, que es muy bueno…” (Bereshit 1:31). El conjunto de todos los elementos de la Creación es superior a cada uno de ellos de manera separada (basado en el Yedé Moshé).
Similarmente, está escrito en el Libro de Proverbios lo siguiente: “En todo momento el amigo ama, y un hermano nace en la aflicción” (17:17). Explicó el Meíri: Este versículo le advierte al individuo que debe esforzarse en tener un amigo confiable, pues la amistad es muy necesaria - tranquiliza el corazón del hombre de sus preocupaciones, por medio de comentar los secretos.
Dijeron los maestros del musar que el que vive sin amigos es como la mano izquierda sin la derecha. El compañero fiel debe sentir un amor fuerte que no se perderá por ningún motivo, queriendo a su amigo durante la pobreza más que durante la riqueza, y en la aflicción más que en la holgura (Meíri).
Ojalá que D-s nos ayude a conseguir buenas amistades. Mejor aún: ¡Que nosotros seamos buenos amigos! Buena semana.

quinta-feira, maio 28, 2015

Pequeños Milagros


 
 
Amor entre las Ruinas

 
http://www.tora.org.ar/images/x.gifExtraído de Pequeños milagros del holocausto
 
Para los sobrevivientes de los campos de concentración nazis, el fin de la Segunda Guerra Mundial y la Liberación no fueron tiempos de un júbilo no presagiado. De hecho, la finalización de la guerra creó su propia serie de desafíos. Los que se habían alzado por encima de todas las probabilidades se encontraron de repente solos, despojados de cada uno de los últimos miembros de sus familias. La idea de reconstruir sus vidas era desalentadora, ya que estaban debilitados y frágiles no sólo en cuerpo sino también en espíritu. Howard Kleinberg no era una excepción.

Era la primavera de 1945 y Howard yacía entre los cadáveres de los campos de Bergen-Belsen de Alemania. El joven de dieciocho años ya no tenía más las fuerzas para hacer frente al tifus que sofocaba todo su ser. Preferiría la muerte a este miserable estado, pensaba para sí. Apenas capaz de arrastrarse, se tendió en el suelo, rogando a su Hacedor que lo liberara de su miseria.

De la nada, aparecieron tres mujeres. La más joven era una muchacha de tan sólo dieciséis años. Observó a Howard con una mirada resuelta. Era él un mero esqueleto, pero había en sus ojos un destello de vitalidad.
—Me lo llevaré —les dijo a las otras—. Lo salvaré.

—Es demasiado tarde. Está más muerto que vivo —replicaron las mayores.

—Pero tiene los ojos abiertos —afirmó la adolescente, persistiendo—.

Todavía no está muerto.

De algún modo, las mujeres se las arreglaron para llevar a Howard a los barracones. Estaba tan debilitado que lo único que podía hacer era dormir. No dejaba de cobrar y perder la conciencia durante días. Apenas podía hablar. Pero la joven nunca se rindió. Le daba en la boca todo bocado de comida que pudiera encontrar. La comida entraba y salía. Y la joven se inclinaba apoyándose en manos y rodillas para limpiarlo. En un momento Howard despertó sobresaltado.

—Necesito un doctor —anunció, consciente de lo enfermo que estaba. Pero no había ningún doctor.

—No te preocupes… yo te salvaré —dijo la dulce joven, tratando de serenarlo. Volvió a quedarse dormido.

Después de tres semanas de este estado nebuloso, Howard sintió retornar un atisbo de fuerza. Abrió los ojos. No había nadie en los barracones.

Dónde estaban las mujeres, en especial la joven que lo había salvado? ¿Las habían obligado a irse? ¿Se habían ido por cuenta propia? No podía creer que, después de todo lo que habían hecho, sencillamente lo abandonaran y desaparecieran. Pero los barracones estaban desiertos y él sabía que si había de sobrevivir necesitaría del cuidado de un médico. Y, así, corrió el riesgo. Cayó rodando de su litera y, incapaz de caminar, se arrastró por los campos, avanzando lentamente hacia el medio del camino.

Una vez allí, se tendió. O bien esta cruel vida llegaría de una vez por todas a su fin o bien, quizá, tan sólo quizá, alguien lo encontraría.

Al cabo de unos minutos lo avistó un vehículo militar británico.
Lo recogieron y lo llevaron sin demora a un hospital, donde pasó seis meses bajo cuidados intensivos.

Cuando se restableció, Howard regresó a Bergen-Belsen en busca de la joven que le había salvado la vida. Pero, por supuesto, se había ido hacía mucho y el campo estaba ahora desolado, liberado meses atrás. Howard se sintió abatido. Necesitaba encontrar a la joven, agradecerle, quizá pagarle de alguna forma especial, pero ahora dudaba de poder alguna vez hacerlo. Eran momentos de agitación; si perdías a alguien de vista, había probabilidades de que nunca volvieras a verlo o a verla. Lo único que le había quedado de esta joven era su nombre: Nejama Baum.

Hija única, Nejama Baum —o Naju, como la llamaban— era de cabellos rubios y espíritu resuelto. Creció haciendo las veces de una segunda «mamá» para sus cinco hermanos varones. Antes de ir a Bergen-Belsen, Naju había estado en Auschwitz, donde arriesgó repetidamente la vida pasando cigarrillos de contrabando. Los vendía en el mercado negro por algunos sorbos de sopa para darle de comer a una amiga enferma. Compartía todo bocado de pan en el que pudiera poner las manos con su tía, Toby, que dormía junto a ella en los mismos barracones de madera.

Una vez, al pasarle a su amiga una lata de sopa por el alambre de púas, las manos de Naju rozaron la cerca y cayó al suelo, electrocutada. Unas jóvenes se acercaron corriendo a su lado y la reanimaron. El incidente no la desalentó. Siguió arriesgando su vida, tratando de salvarse a sí misma y a otros. Mientras los rusos se acercaban a Auschwitz, los nazis sacaban de los campos de muerte a los judíos que quedaban con vida para transportarlos en la marcha de la muerte. Naju le pasó al kapo, el prisionero a cargo de los internos, un paquete de cigarrillos a cambio de una garantía de que no la separarían de su tía. Caminaron tres días seguidos bajo el sol del enero septentrional, sin comida ni descanso. En cierto momento su tía sufrió un colapso y se negó a proseguir.

—Nos matarán —le suplicó Naju a su tía.

—Entonces moriré —dijo Toby, resignada a su destino.

Naju no permitiría que aquello sucediera. Débil como estaba, levantó a su tía y siguió caminando. Aquella noche, los alemanes les permitieron finalmente descansar unas horas en un granero. Al día siguiente, estaban rumbo a Bergen-Belsen. Allí no había crematorio, pero el campo era no obstante una pesadilla.

El 15 de abril de 1945 Bergen-Belsen fue liberado. Fue para Naju una ocasión jubilosa, pero aquella alegría no duró mucho. El conocimiento de que nunca volvería a ver a sus padres le rasgaba el corazón. Había cadáveres dondequiera que mirara. Sin embargo, Naju trató de permanecer optimista. Con la ayuda de unas amigas, tomó control de un cuartel que habían dejado los alemanes en su rápida huida. Había dos literas de cada lado y una pequeña estufa en medio de la habitación. Era un palacio comparado con los galpones hacinados en los que habían vivido antes.

Fue entonces que Naju avistó a Howard Kleinberg yaciendo en los campos que rodeaban Bergen-Belsen, prácticamente muerto. Estaba en la búsqueda de su amado hermano, tratando de encontrarlo entre los montículos de cadáveres, cuando vio que uno de ellos se movía. Al acercarse, reconoció que el cuerpo esquelético pertenecía a un muchacho de su propio pueblo, un conocido de su hermano. Insistió en salvarlo, a pesar de los recelos de su tía y otra mujer que las acompañaba. Si lo salvo, tal vez otra persona salve a mi hermano, pensaba con esperanzas.

Naju le cedió su cama a Howard y se pasó a la litera de arriba con su tía y otras dos jóvenes. Lo cuidó durante tres semanas. Entonces, un día, cuando regresó de su salida diaria en busca de comida, él se había ido. Estaba decepcionada, incluso enojada. ¿Qué le había sucedido al joven?, se preguntaba ella. ¿Irse así, sin siquiera despedirse?

La supervivencia del día a día le impidió quedarse con estas preguntas demasiado tiempo. Después de enviarle cartas a un tío de Israel, que no tuvieron respuesta, recibió noticias de su prima Yetta de Toronto. «Querida niña… hay una habitación que te está esperando ». Naju se sentía rebosante de júbilo. En junio de 1947 se embarcó en un contingente infantil hacia los Estados Unidos. Pasó varias semanas en Buffalo, Nueva York, donde vivió con otros parientes, a la espera de una visa para Toronto. Un mes después, llegó a Toronto, al hogar de Yetta e Izzy Horenfeld, una pareja sin hijos que la adoptó como su propia hija.

Las noticias de la llegada de Nejama Baum se propagaron rápidamente por toda la unida comunidad judía de Toronto. Si bien hoy Toronto es una gran metrópolis con una población judía numerosa y próspera, en los años inmediatos a la posguerra los judíos vivían en una sola manzana y estaban todos al tanto de la vida de los demás. Y las noticias de jóvenes sobrevivientes recién llegados eran una primicia especialmente agradable.

Casi de inmediato, la agalluda muchacha se ganó un grupo de admiradores. Se volvió pronto muy popular: en especial entre los hombres jóvenes. Sin que Naju lo supiera, su llegada fue una noticia especialmente emocionante para un joven sobreviviente: Howard Kleinberg, el muchacho al que ella había salvado, aquel del que ella se había prácticamente olvidado. Resultaba haber llegado a Toronto unos meses antes para vivir con unos parientes. Y él nunca la había olvidado. Después de registrar todo el mundo en busca de su «ángel», Howard no podía creer la buena suerte de finalmente encontrarla. Si tan sólo pudiera armarse del coraje para acercarse a ella…

Unos días después de que Naju (o Nancy, como la conocían ahora) llegara a la ciudad, un inesperado visitante tocó nerviosamente el timbre de su puerta. Era Howard Kleinberg, con las manos húmedas y los miembros agitados. Había arrastrado a su hermana consigo, como para que le reforzara la confianza. Mientras Naju permanecía de pie en la entrada, Howard la miraba boquiabierto y se quedó sin palabras. Era tan hermosa como la recordaba, quizá aun más. A lo largo de los meses había pensado constantemente en ella, lleno de remordimiento por no haber tenido la oportunidad de agradecerle por rescatarlo de las cenizas.

Pero allí estaba la joven, justo frente a él: alguna coincidencia cósmica que la había llevado, de todos los otros sitios posibles, a Toronto, cuando había en el mundo tantos otros lugares a los que habían ido los sobrevivientes.

Le entregó un ramillete y dijo con voz ronca:
—Hola… me llamo Howard Kleinberg. ¿Te acuerdas de mí?

Epílogo: Howard y Naju (Nancy) Kleinberg celebraron recientemente su aniversario de bodas número cincuenta y siete. Han sido bendecidos con tres hijos, una hija y once nietos.

«Era bashert» —dice Nancy Kleinberg, invocando la palabra hebrea que significa «destinado».

Los Sabios nos dicen que un zivug (alma gemela) se determina en el cielo cuarenta días antes del nacimiento de una persona. Para los Kleinberg, ni siquiera los horrores del Holocausto pudieron impedir aquella unión. Los Kleinberg son una prueba concluyente de que en medio de la oscuridad pueden brillar el amor y la compasión enviando rayos de sanación para iluminar hasta la más desgarradora de las circunstancias.
 
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Autoras: Yitta Halberstam y Judith Leventhal