sexta-feira, janeiro 19, 2024

Más de sus bufonadas

 Más de sus bufonadas

Editorial

 

Stefan Lux (4 de noviembre de 1888 - 3 de julio de 1936) fue un periodista judío eslovaco, y un ciudadano checoslovaco, que se suicidó en la asamblea general de la Sociedad de las Naciones (el avant premier de la actual ONU) durante su sesión del 3 de julio de 1936. Se disparó para alertar a los líderes mundiales de los crecientes peligros del antisemitismo, expansionismo y militarismo alemán. Después de gritar "C'est le dernier coup" ("Este es el golpe final"), se disparó con un revolver. En su nota suicida le rogó al secretario de Relaciones Exteriores británico, Anthony Eden, que hiciera algo para detener el régimen criminal de Alemania. A Eden nunca se le mostró la carta.

Este relato nos retrotrae a la década del ’30 del siglo pasado, en las postrimerías de la segunda guerra mundial, con el Holocausto, la Shoá, como objetivo del Nazismo. Pregunto, frente al cinismo de Europa, y de su izquierda tan “educada”, “tan culta” que deciden ser cómplices del Nazismo del siglo XX, para tratar, intentar aniquilar el resto del alma judía que todavía deambula por las calles de Varsovia, por los cafés de Viena, o por las cátedras de Berlín, o se pasea galardonando su saber, y su notoriedad en el boulevard de Budapest rodeado por el sonido del Danubio. Recrean una suerte de un imaginario escenario de una emancipación judía en Europa. Pero los sonidos de los gritos, en la quema de libros en hogueras públicas, el 10 de mayo de 1933, en una purga literaria, para “purificar a la cultura alemana”, donde expresaban fuera los judíos de Alemania, luego fue de Europa. Cuando se desconectó la Franja de Gaza del resto del territorio de Israel, por decisión unilateral en el gobierno del extinto primer ministro, Ariel Sharon Z”L, un célebre escritor israelí, expresó que recibió fotos del Hamas quemando los invernaderos que los colonos israelíes les dejaron para producir, frutas, verduras, en los mismos se habían escrito consignas, por parte de los terroristas del Hamas que decían, fuera los judíos de Palestina. Este escritor israelí, recordó que su padre le relataba que los nazis y sus carrascos en vísperas de la segunda guerra mundial, gritaban fuera los judíos de Europa. El dicho literato, finalizó diciendo ni aquí ni allá nos quieren. Pero con un agregado, que debemos destacar, que de nuestra casa, de nuestro “Bet Hamikdash”, Eretz Israel, Medinat Israel, nadie nos va a expulsar como fue en el Siglo I y II por los romanos, ni la farsa de esa corte La Haya, sea la decisión que tomen, con la complicidad de países que no respetan las leyes de la democracia, ni el progresismo, ni las marchas en las calles de Paris, Londres, New York, conseguirán cometer ese objetivo, que tan deseado está instalado en la mente y corazón de esos pesudos intelectuales (que se muestran tan democráticos, más de sus bufonadas), que representan a los “palestosuarios”, tan retrógrados, tan reaccionarios, tan rancios, que su odio los consumirá, y el mundo escuchará repicar el sonido de los niños israelíes cantando Am Israel Jai. Shabat Shalom       

quinta-feira, janeiro 18, 2024

La ONUasco

 

Editorial

Dibre Arie (12.01.2024)

 

Trágicamente la ONUasco, la organización de las Naciones des Unidas, se ha convertido tal como lo fue la Sociedad de las Naciones en la década del 30 del siglo pasado, que, en forma silenciosa e impávida, asistía como Hitler y su comparsa de asesinos, babean muerte y aniquilación del pueblo judío, esa entidad se convirtió en cómplice de esos asesinos. El mundo calló, el mundo luego se rasgó sus ropas al conocer al finalizar la Segunda Guerra Mundial, los horrores cometidos. No iremos a camino del patíbulo de los acusados, simplemente por manifestar y defender nuestro derecho de existencia, no iremos a los mataderos tal como nos llevaron durante la contienda mundial entre 1939 - 1945, frente a la afasia de un mundo que era sordo a los gritos de los niños, adolescentes, mujeres amamantando, jóvenes soñadoras. Tal como hoy, son sordos a los gritos de las familias de los secuestrados, o de los soldados muertos al Kidush Hashem, o de las familias de las jóvenes violadas, familias decapitadas, bebés quemados, ¡¡no!! No dejaremos de gritar, de reclamar, de exigir, de defendernos, no habrá Corte de La Haya que nos obligue a no defendernos. No asistiremos sistemáticamente sosegados a que escuchemos los gritos de muerte a los judíos como si fuéramos los Dreyfus del siglo XXI. ¡No! Levantaremos la voz, tal como lo realizo Emile Zola cuando escribió J’accuse - Yo acusó, su escrito (fines del siglo XIX) denunciando el antisemitismo de las autoridades francesas. Nosotros y cada judío, y cada hombre de bien debemos denunciar a esa farsa que es la Corte de La Haya, que no acusa a la Federación Rusa por sus masacres en Ucrania, ni a Siria por las matanzas indiscriminadas desde 2011, ni a China por su dictadura y la eliminación de los derechos humanos, sin hablar de Irán, Turquía con sus matanzas a los kurdos, Libia, y otros paraísos de terror y muerte. ¡No! está vez no callaremos, esta vez vamos a defendernos contra aquellos que desean hacernos desaparecer de la Tierra, porque tal como lo expresó el profeta Amos, retornamos a nuestra casa, a nuestra tierra para no salir nunca más. Am Israel Jai

 

Los Editores