segunda-feira, dezembro 22, 2025

AIEKA - ¿Dónde estás? - AIENU - ¿Dónde estamos?

 


AIEKA - ¿Dónde estás?

AIENU - ¿Dónde estamos?

Esta Historia es para leer y reflexionar....

Chocante, pero, lamentablemente, muy real... en nuestros días... , y creo que cada uno de ustedes en esta lista debe pasar los ojos...

 

¡Y qué esto nunca acontezca!

 

Nuestro papel en la sociedad.

Se cuenta una historia sobre lo ocurrido en una ciudad. Típica ciudad del interior que contaba con una pequeña comunidad judía y apenas una sinagoga. Un día, apareció en la puerta del templo y también en el diario comunitario una noticia que impresionó todos: "Con el más profundo pesar, comunicamos la muerte de nuestra congregación. El féretro partirá de la sinagoga rumbo al cementerio, el domingo, a las 11h".

Bien podía tratarse de una broma, pero todos los anuncios venían con lo sello de la congregación y la firma del rabino. "Debe ser serio" – pensaban.

En el día marcado, la sinagoga está llena. Nunca si había visto tanta gente de una sola vez. Ha tiempos, aquélla que otrora fuera el centro de la comunidad, andaba huérfana. Pero no en aquel día. Todos esperaban ansiosamente por el rabino, a fin de preguntarle quien había fallecido.
Al final, la comunidad era pequeña y todos se conocían. Estaban todos allá. "¿Quién será el difunto?" – se preguntaban.

De repente, el shamash (bedel) apareció, empujando un carrito con un cajón. Era, de hecho, un cajón; no había dudas. Lo colocó de frente al Arca Santa (Aron Hakodesh) y, pujando una silla, se sentó a su lado.

Súbitamente, se oyó un lloro. La congregación se paralizó. Con sus indumentarias rotas, el viejo rabino se presentó delante de los fieles con la apariencia de quien había perdido un ente muy próximo. "D-os mío" – gritó una señora – "¿será qué su esposa falleció?" No. Estaba allá. "Ay, no. ¿Será qué fue su hijo, su único hijo?" – exclamó otra. Él también estaba allá, bien como su nuera, sus nietos y bisnietos. Todos estaban allá. No faltaba nadie.

Pero nada de eso importaba. Todos se recordaban del rabino sonriente, cálido, tranquilo. Verlo en este estado era deprimente. Mismo no sabiendo el motivo, lagrimas empezaron a verter de algunos ojos. Atentos, los fieles se estiraban para oír y ver mejor. Ni respiraban.

El rabino se dirigió al púlpito. Hizo una predica muy simple, pero extremadamente emotiva. Mismo quien no tenía la menor idea de lo que estaba aconteciendo, se conmovió. Ya en el fin, en ton misterioso y compasivo, miró para el cajón, después para la comunidad y dijo:

"Creo, mis hijos, que nuestra congregación no puede más resucitar. No soy D-os, ni tengo poderes extraordinarios, pero voy a hacer una última tentativa. Mientras rezo, con la mayor fe posible, ustedes, en fila india, van pasando para ver el cadáver".

Dicho eso, el shamash se levantó y abrió el cajón. Paró a su lado y empezó a observar allá adentro.

Un frenesí tomó cuenta de los más viejos. "¡Qué absurdo!" – gritaban – "¡Eso no es una costumbre judía!" Pero, los más jóvenes se levantaron y formaron la cola y ellos fueron atrás. El desfile comenzó lentamente y, al pasar, todos miraban, curiosos y admirados, para el cajón.

Como en el fondo había un espejo, cada uno vía su propio rostro adentro del cajón.

En el fondo, en el fondo, esta historia, a pesar de ser una ficticia parábola, acontece con todos nosotros. Nuestras instituciones están ahí, nuestras escuelas, nuestras sinagogas, cada vez más huérfanas, cada vez menos frecuentadas.

Muchos creen que basta ser judío en las Fiestas y conmemoraciones, otros creen que ser judío es apenas una cuestión de fe. Con eso, acaban desconectándose de su responsabilidad comunitaria – su papel en la sociedad judía-, la responsable de nuestra existencia durante milenios. "Y el problema es de los otros" – piensan.

La grande lección moral de la Perasháh (Porción semanal Bereshit, la primera del Libro Génesis) ésta en la pregunta hecha por D-os a los primeros seres humanos: ¿Aieca? - ¿dónde éstas? ¿dónde “tu” éstas? Es una pregunta profunda, una pregunta que acarrea un pensamiento profundo, tu condición sublime de ser humano, de responsable por el otro, de no pensar en satisfacer solo tus necesidades, sino sentir que tu estableciste puentes para que otros puedan tener la posibilidad de sobrepasar los obstáculos de la vida.

Hubo alguien en el pasado que pensaba de la misma forma. Caín, inconformado con la gracia que su hermano alcanzaba delante de D-os, resolvió matarlo.

El Creador también le cuestiono: “Vaiomer Hashem el Caín: Hei Hevel Ajija….” “Dijo D-os a Caín: ¿Dónde está Hevel tu hermano?

La pregunta aparentemente parece la misma, pero no lo es, en la pregunta realizada D-os a los primeros seres humanos, es un disparador para obtener la reflexión, la introspección, no era un cuestionamiento que requería una respuesta justificativa, sino, porque llegaste a esto, donde esta ese ser humano, que va en busca de los extremos. Pero la pregunta que realiza a Caín es producto de la consecuencia de un acto nefasto, es un acto que se traduce como un desvío de la conducta de respeto y relación que debe privar en las relaciones interpersonales más allá de las diferencias que suelen existir. Cuando perdemos esa noción y no tomamos en cuenta el otro, sus sentimientos, y solo pensamos en satisfacer nuestros sueños, seguro encontramos la respuesta que Caín le brindo a D-os.

Caín, después de ser cuestionado sobre su hermano, contesta con otra pregunta: ¿Acaso soy guardián de mi hermano?

Ésta pregunta nos es hecha diariamente: ¿Aiénu? - ¿Dónde estamos nosotros? ¿Acaso estamos cuidando a nuestros hermanos cómo deberíamos? ¿Somos responsables de ellos?

Sí, somos. Kol Israel arevim Zé baze - todos somos responsables unos por los otros (Talmud Babilónico - Tratado Shavuot 39a). Hacemos todos parte de un inmenso cuerpo - un pequeño "problema" mal tratado y todo el conjunto puede estar comprometido. Un pequeño ademán puede modificar completamente el regalo y construir un porvenir mejor.

Si queremos que el concepto tan repetitivo y conocido “continuidad judaica" deje de ser un simple slogan; si queremos – como decía Elie Wiesel y otros pensadores, que judío es aquél cuyos nietos continúan siendo judíos – tener orgullo de proporcionar a nuestras familias una autentica vivencia judaica; si queremos, sobre todo, ¡evitar el funeral de nuestra Historia, entonces, es hora de que actuemos! Pues, con la "muerte" espiritual de nuestra tradición, seremos en nosotros los sepultados. Nuestro rostro es que estará en el féretro del desaire e irresponsabilidad.

La pregunta es: ¿dónde estamos nosotros?, Tenemos el tiempo de este Shabat, para reflexionar, aprovechemos y seguramente saldremos fortalecidos para estar más cerca de nuestros hermanos. Es la única fórmula para encontrar al Pueblo Judío, erguido y fortalecido y decir al unísono: HINENI, aquí estoy.

                         Rabino M.Ed. Rubén Najmanovich

 Noviembre 5782

 

quinta-feira, dezembro 11, 2025

Chanucáh - A hora da Vitória

Chanucáh - A hora da Vitória

Estamos há mais de dois mil anos. São tempos em que nossa terra amada de Israel vive sob a dominação de diferentes impérios do Oriente. Há intensa perseguição e o sagrado Templo foi profanado com rituais idólatras. É neste cenário que assistimos o nascimento do movimento Macabeu.

O movimento do milagre; o pequeno e modesto grupo liderado por Yehudá, o Macabeu, o grupo de rebeldes desafia o poderosíssimo exército dominador e liberta o Templo. Mais uma jornada heróica dos filhos de Israel. Nossa história compõe-se de muitas passagens tristes em que nos lembramos da crueldade sofrida por nossos antepassados. Mas temos também momentos de muita alegria. 

Em dezembro celebramos o Festival das Luzes, é Chanucáh novamente. Vamos acender nossas Chanukiot. A menoráh de oito velas. É o ritual encantado de Chanucáh em que nos lembramos de milagres, da bravura e coragem dos Macabeus.

Enfrentar um inimigo invencível. Realizar o logicamente impossível. Acreditar que O Senhor não apenas criou o mundo, mas que pode ajudar-nos a criar coisas impossíveis no mundo. O Eterno que conhecemos através de nossa Toráh não é um D’us distante, indiferente às coisas do mundo. Ele está sempre ao nosso lado, e é assim que sabemos ser possível superar barreiras aparentemente intransponíveis.

Quando em Chanucáh festejamos alegremente a Chama que perdurou por oito noites milagrosamente reaprendemos o milagre Macabeu. A dominação idólatra, como em todos os tempos inclusive em nossos dias, além de profanar fisicamente o Templo, profana as mentes do próprio povo de Israel. Sob o domínio idólatra deixamos de perceber a presença do Criador do mundo

Começamos a acreditar que as coisas acontecem sem nenhum sentido mais elevado. Aceitamos o domínio dos poderosos e não encontramos uma missão para nossas vidas. Ficamos escravos dos ídolos e não tomamos em nossas mãos nossos próprios destinos. Os Macabeus demonstram que mesmo nestas horas nem tudo está perdido. A resistência é possível. A Vitória é possível.

Haverá um dia num futuro distante em que nossos descendentes acenderão também velinhas pela vitória dos Macabeus do século XX. Ainda que não tivéssemos um Templo para ser profanado, foi profanado nosso Templo pessoal, aquilo de mais sagrado que O Senhor nos oferece cada dia: a vida judaica foi profanada. A Solução Final que determinou a eliminação de nossos antepassados durante o domínio Nazista profanou nosso Templo profundamente. 

Como acreditar que os filhos de Israel continuariam sua vida judaica, cumprindo a missão de cada um frente ao Todo-Poderoso. Como acreditar que isto seria possível???? Mas aconteceu, estamos nos aproximando-nos de mais uma festa de Chanucáh. É hora de participarmos do Movimento Macabeu. Cada um filho de Israel, cada lar judaico, o milagre será lembrado e acontecerá novamente com a Bênção e a Luz do Senhor do MundoA Luz é o início de tudo. Isto aprendemos no Bereshit, isto reaprendemos na teoria do Big Bang

A Luz nos encanta nos faz perceber a sutileza do mundo. Quando estiver escuro, a luz de uma pequena chama pode significar a diferença entre viver ou morrer. Em Chanucáh vamos alimentar nossas almas com toda a energia de uma pequena velinha colocada na Chanukiá. Pode parecer uma coisa, um ritual, meio ultrapassado, infantil; mas assim são os ensinamentos dos Macabeus do passado, dos Macabeus do presente, e do todo o Povo de Israel que viverá no futuro.

Baruch HaShem.  Amen – Que assim seja!!!!!

                                             Rabino M.Ed. Rubén Najmanovich



domingo, dezembro 07, 2025

Janucá y la defensa de la legitimidad de Israel

 

Janucá y la defensa de la legitimidad de Israel


Janucá nos recuerda que el pueblo judío siempre ha enfrentado fuerzas que intentan apagar su luz y borrar su identidad. En tiempos de los Macabeos, el decreto griego buscaba prohibir la Torá, el Shabat y la circuncisión, imponiendo una cultura ajena y negando el derecho del pueblo de Israel a vivir según su fe. Hoy, aunque los escenarios son distintos, la lógica es la misma: movimientos que se presentan como “pro-árabes palestinos” difunden narrativas que buscan deslegitimar al Estado de Israel, negar su historia milenaria y presentarlo como intruso en su propia tierra. La lucha de Janucá no fue sólo militar, fue espiritual y existencial, y esa misma lucha continúa en el plano político y cultural de nuestro tiempo. Cada intento de borrar la legitimidad de Israel es un eco de aquel intento de borrar la identidad judía, y cada encendido de las velas de Janucá es una respuesta luminosa que proclama que la verdad no puede ser oscurecida. Así como un pequeño grupo de Macabeos venció a un imperio, así también una pequeña llama puede iluminar la oscuridad de la propaganda y la desinformación. Janucá nos enseña que la perseverancia, la memoria y la fidelidad a nuestra identidad son más fuertes que cualquier intento de negación, y que la luz de Israel, ayer como hoy, seguirá brillando con fuerza frente a quienes buscan apagarla.

Así como en tiempos de Janucá se intentó prohibir la circuncisión, el Shabat y el estudio de la Torá, hoy se intenta prohibir la legitimidad política y moral de Israel en el concierto de las naciones. La estrategia es la misma: apagar la llama de nuestra identidad y sustituirla por una narrativa ajena.

Pero Janucá nos enseña que una pequeña luz puede vencer a una gran oscuridad. La victoria de los Macabeos no fue sólo militar, fue espiritual: demostraron que la verdad histórica y la fidelidad a la identidad no pueden ser borradas por decretos ni por propaganda.

Rabino M.Ed. Rubén Najmanovich

Diciembre 2025 // Kislev 5786

Las costumbres sin errores

https://youtu.be/14r2OAW9aZU