sexta-feira, abril 12, 2013

La Fe y El Problema del Medio Oriente

La Fe y El Problema del Medio Oriente

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Todos los líderes sacan su poder de la fe. La única pregunta es hacia donde se dirige la fe, su fe. En tiempos de crisis nacional, la decisión es críticamente importante.

La concepción común mantiene que la creencia en D'os es generada en el corazón del creyente por una virtud de convicción de que D'os existe. Aquellos que son escépticos a la existencia de D'os no tienen tal convicción o fe, y por lo tanto no creen en la existencia de D'os.

El gran sabio del siglo XX, El Jazon Ish Z”L, trae un punto revolucionario en cuanto a la creencia en D'os en su obra de Emuna y Bitajón. Él explica que la creencia en D'os es un atributo construido en el alma humana y no depende de las convicciones anteriores de uno.

La vida sin fe no es una opción. Los seres humanos tienen una necesidad interna de creer en algo que debemos llenar con algún contenido. La pregunta no es si creer o no. Estamos dirigidos por nuestras naturalezas internas a invertir creencia en algo. En esto no tenemos opción alguna. Nuestra única opción es seleccionar el objeto en el cual queremos creer. ¿Creemos en D'os? ¿En ángeles? ¿En la ciencia?

CREENCIA Y OPTIMISMO

Podemos entender esto mejor si podemos diferenciar entre creencia y optimismo.

El optimismo es tener la seguridad de que voy a poder concluir mi plan exitosamente. Está dentro de mis habilidades poder ejecutar mi plan. Esto simplemente constituye la existencia continua de un mundo ordinario.

La creencia es algo que está más allá de mi capacidad de lograr, inclusive si asumo que todas las cosas permanecerán igual. Cuando aplico este concepto a la situación del pueblo Judío hoy en día en Israel, podemos claramente ver que están localizados en este momento en una situación de creencia donde existe muy poco espacio para simple optimismo.

El pueblo Judío ha tratado de obtener un territorio firme y seguro en la tierra de Israel por medio de la guerra y la paz. Israel desarrolló su fuerza militar al punto que estuvieran seguros de que podrían ganarle a las naciones árabes en el campo de batalla, así como lo han hecho repetidamente desde la guerra de Independencia de 1948. Sin embargo, esta militarización no ha sido capaz de darles la paz en la tierra.

Después, el pueblo Judío ha tratado de hacer la paz con las naciones árabes al ofrecerles concesiones dolorosas respecto de tierra y seguridad, y prometieron a los Palestinos su propio estado. Pero este camino tampoco les dio una posición pacífica.

Por lo tanto, no hay lugar para el optimismo en tal situación. Si todas las cosas continúan de la misma manera, los Judíos nunca disfrutarán de una pacífica posesión de la Tierra de Israel. Aquí es donde la creencia entra en escena.

CREENCIA EN LA DECENCIA HUMANA

Hay líderes de estado que creen en la decencia innata y en la racionalidad de todos los seres humanos. De acuerdo a su punto de vista si hablas con la gente por un tiempo prolongado con la voz de la razón, si dejas de practicar fuerzas militares, si sigues demostrando que tienes el mejor interés en los palestinos, así como en el tuyo, entonces la razón del alma humana saldrá. Y de ahí, fácilmente una posesión pacífica de lo que se acuerde será el resultado.

Dentro del contexto de la posición del Jazón Ish de que todos los seres humanos están obligados a invertir sus creencias en algo, no es nada sorprendente encontrar a gente que se autodefine “inteligente” tratando de hacer negociaciones con Mahmoud Abbas y otros componentes de una cupula que en su intimo desean el exterminio del Estado de Israel y el Pueblo Judío todo.

Si nos detenemos a examinar los candidatos disponibles para una inversión racional de creencia en asuntos políticos, veremos que la lista es muy pequeña. Hay solamente tres opciones:

*Uno puede creer en D'os.

*Uno puede creer en si mismo.

*Uno puede creer en la decencia de los seres humanos.

Dejando a los creyentes en D'os fuera de la discusión por el momento, encontramos muy difícil escoger entre las opciones restantes.

Las voces que llaman a diálogo con Abbas después de  años de terror palestino tienen que decir esto a la oposición: "Ustedes creen que ya hemos demostrado que hablando es imposible alcanzar la paz con los Palestinos. Pero ¿cuál es la alternativa? Ya hemos demostrado que no pueden arreglar el problema con los palestinos por medio de las armas tampoco. Entonces, ¿cuál es su plan?".

La respuesta de la oposición obviamente está basada también en la fe.

Los líderes que sostienen la otra postura prefieren poner su fe en la habilidad personal de Israel, que de alguna forma podría vencer los obstáculos, en lugar de creer en la bondad y racionalidad de los seres humanos.

Por lo tanto, lo que estamos viendo en verdad es el choque de una elección de creencias -- entre la creencia en la decencia de todos los seres humanos vs. la creencia en la fuerza de uno.

El aspecto fascinante aquí es que la única forma de creer en la bondad innata de los seres humanos es también creer en D'os. Los sistemas de creencia Humanos tienden a uno de dos extremos. O los seres humanos fueron diseñados por D'os a Su imagen como lo dice la Torá o evolucionaron de primates elevados.

El pico de lo absurdo es que el que no acepta la proposición de la Toráh, invierte su creencia en la bondad de los seres humanos. ¿Por qué una criatura que evolucionó del mono es inherentemente benevolente y razonable?

Podemos por lo tanto concluir que aquellos que están comprometidos con la creencia de que todos los seres humanos son inherentemente razonables (y por lo tanto creen que se puede llegar a un arreglo con buena voluntad) están en verdad comprometidos con la creencia bíblica de la creación. En términos de nuestras tres opciones de creencia, la creencia en la bondad innata de la persona se fusiona con la creencia en D'os.

CREENCIA EN UNO

Creer en uno mismo, por otro lado, es una alternativa racional a creer en D'os.

La presunción de que el hombre es un producto de la evolución recae en el contexto de la supervivencia del más adecuado. Incluso si tú crees que eres el más fuerte (lo que no es una presunción absurda) no hay razón alguna para pensar que ganarás al final.

En el contexto de la situación en Israel, es imposible pensar en la bondad innata del ser humano sin llegar al final a la expresión de la creencia en D'os. Nuestros adversarios son creyentes en D'os, y sus opciones políticas son dirigidas por lo que creen que es la Orden de D'os.

Mahmoud Abbas representa a un pueblo que cree en el Coran, el cual aclama que D'os les prometió a los musulmanes la tierra. La “Biblia Musulmana” repetidamente sustituye a Israel por Ishmael en puntos críticos. Abbas ha declarado públicamente en discursos que es su labor tomar a Israel por la fuerza, y cualquier arreglo es temporal en línea con el acuerdo que Mahoma mismo hizo con los infieles.

Los verdaderos fundamentalistas Islámicos, la base del poder de Abbas, Hamas y otros, creen que son los "vengadores de D'os" en contra de los no creyentes, y es su labor sagrada destruir a la civilización occidental y sus adherentes. Ellos piensan que la civilización occidental le enseña al mundo a invertir su fe en el lugar erróneo, y por lo tanto, a ojos de D'os es una abominación.

Esto explica el hecho de que gente religiosa (islámica) se puede meter en terribles ataques terroristas. Es por eso que no debe haber distinción alguna entre el terrorismo de Al Qaeda y el de los Palestinos del Hamas y Fatah.

Esta visión fundamentalista es la creencia de nuestros adversarios. Cualquier visión secular basada en la racionalidad innata del hombre está destinada al fracaso respecto de este enemigo.

Si no hay lugar para un simple optimismo y debemos tener una creencia real para tener cualquier esperanza de resolver nuestro problema, debemos regresar a la fuente de nuestras propias creencias. Esto significa invertir nuestra capacidad de creer directamente en la benevolencia de D'os que le habla al pueblo judío en Sinai.

Nuestra habilidad de beneficiarnos del poder de D'os sostenida por la humanidad depende de la creencia colectiva del pueblo Judío. Si nuestros líderes -- quienes todavía creen en la bondad innata del hombre, una creencia que está basada en su herencia bíblica -- invertirían su fe en la fuente, podrían guiar al pueblo Judío para que vuelvan a invertir su fe en D'os.

La resultante iluminación Divina se esparcirá sobre el mundo, uniendo a la humanidad bajo la bandera de una creencia verdadera, compartiendo una era de paz mundana donde toda la gente creerá en la bondad innata de ser un ente diseñado a la imagen de D'os.

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Agradezco a los que me facilitaron material.