terça-feira, outubro 14, 2014

Jol Hamoed Sucot

חול המועד סוכות 

Los días de Sucot eran días de una alegría especial en el Bet haMikdash (Templo de Jerusalem). Además del mandamiento bíblico de tomar las cuatro especies (ארבעת המינים), habían otras dos Mitsvot que se cumplían en el Templo. Estas dos prácticas son parte de lo que se llama "Halajáh leMoshe MiSinai",  tradiciones religiosas enseñadas a Moisés en el Monte Sinaí, que no cuentan con una fuente bíblica explícita. Uno de ellas era nisuj hamayim (la libación del agua) también conocida como la ceremonia de verter agua sobre el altar.

Los rabinos describen la gran alegría de esta ceremonia:

"Quien no ha visto la celebración de la libación del agua nunca ha experimentado la verdadera alegría. Grandes lámparas de oro eran izadas, con cuatro tazas de oro en la parte superior de cada lámpara. Cuatro jóvenes sacerdotes-aprendices subían a la cima, llevando inmensas jarras de aceite con las que se llenaban las lámparas. Una vez encendidas, no había un patio en toda Jerusalén que no brillara con la luz que emanaba desde el Templo. Se construían unos palcos especiales para permitir a las mujeres de Israel ver los sabios del Sanhedrín mientras bailaban. La gente cantaba, los hombres justos y piadosos bailaban delante de ellos, mientras hacían malabarismos con antorchas encendidas. Los levitas permanecían de pie en los quince escalones que descendían desde la corte de Israel hasta la corte de las mujeres, interpretado música con liras, arpas, trompetas y muchos otros instrumentos. Dos sacerdotes se paraban en la parte superior de las escaleras, a cada lado de la entrada de la gran puerta de la Corte tocaban trompetas de plata [estas eran trompetas reales,  no shofarot, como se puede ver en el vídeo que se presenta a continuación].

Todo esto se hacía para honrar el mandamiento de la libación del agua. Al amanecer, la gente procedía con melodías y cantos hacia la fuente del Shiloaj, al pie de las murallas de Jerusalén. Un Cohen llevaba consigo una jarra de oro especial y la llenaba con el agua de ese manantial. Entonces la congregación ascendía de nuevo al Templo, encabezada por el sacerdote que llevaba el agua. Al llegar al templo, él traía la botella hasta el altar, y derramaba el agua en una vasija de plata en una esquina del altar.

Encontramos en el Tratado Sucá, Capítulo 5, que está ceremonia estaba conectada a la lluvia y era acompañada por Tefilot y oraciones de alabanza,  confiando que HaShem bendecirá con la lluvia a la tierra y a sus productos en año entrante.

Por primera vez, desde la destrucción del Segundo Templo, la ceremonia de verter el agua se escenificó en Yerushalaim ayer, 18 de Tishre. La intención de este evento fue practicar la celebración de nisuj hamayim para aprender todos los detalles prácticos de esta ceremonia. Y esperando que Beezrat Hashem muy pronto podamos celebrar todos juntos nuestras hermosas fiestas en el Bet haMikdash, Bimera Beiamenú, אמן.

Festival of the Water Libation 5775

Festival de la libación de agua.

Sucot de 5775

segunda-feira, outubro 06, 2014

SUCOT: Nuestra casa fuera de casa


 
La Torá nos dice: "En las Sucot habitaréis por siete días ... para que vuestras generaciones sepan, que en Sucot establecí a los hijos de Israel cuando los saqué de la tierra de Egipto ..." (Vaykra 23).    
Durante siete días abandonamos nuestros hogares y nos establecemos en la Sucá. La Sucá es una cabaña o choza que consta de tres o cuatro paredes y un "techo" muy frágil hecho de ramas llamado 'Sejaj'. Comemos, estudiamos y, si el clima lo permite, dormimos en la Sucá. Traemos nuestros muebles más confortables para la Sucá, tratando que nuestra estadía en la Sucá sea lo más placentera posible.
 
La fiesta de Sucot nos recuerda los cuarenta años que pasamos en el desierto cuando salimos de Egipto y nos encaminamos a la Tierra Prometida. Durante todo ese tiempo HaShem nos proporcionó comida, agua y todas nuestras necesidades. También nos concedió una protección especial en el desierto contra las inclemencias del tiempo, los animales salvajes y otros peligros del desierto. Esa Protección Divina es la que recordamos en Sucot. Cuando nos mudamos a la Sucá y dejamos la seguridad de nuestros sólidos hogares, estamos rememorando, o prácticamente, "reviviendo",  aquellos días en los que estábamos bajo la Directa Protección de HaShem. Que en última instancia, es la Protección que más nos debe importar.
 
Hay muchos detalles y especificaciones acerca de como construir la Sucá.
 
Los principios básicos son:
 
PAREDES: Las Paredes deben construirse primero, antes de colocar el "techo" o sejaj. Las paredes pueden estar hechas de cualquier material capaz de resistir un viento promedio. Por este motivo, da acuerdo al rab Obadia Yosef z"l, no deberíamos usar sábanas o telas para las paredes, ya que estas se muevan con el viento.  Es preferible usar paneles sólidos de madera, acrílico, etc. 
 
TECHO:  En la parte superior de las paredes colocamos el 'sejaj' (techo hecho de ramas, juncos, etc.). Para el sejaj podemos usar todo tipo de ramas: juncos de bambú o esterilla, ramas de arboles con hojas, ramas de palma, etc. Hay cortinas especiales hechas de cañas, juncos o bambú que se pueden utilizar para este propósito.

SOMBRA: El Sejaj tiene que ser lo suficientemente denso como para proporcionar sombra; pero debe ser lo suficientemente frágil como para que NO nos proteja de la lluvia.  Una Sucá "impermeable" no se considera una "Sucá" y por lo tanto no es valida (pesulá).
 
Más instrucciones para construir la sucá (Hebreo)


El Sr. Tom Norris, arquitecto, de Arizona, USA nos enseña como construye su Sucá  en 30 minutos, y por 180 dólares.

30 minute Sukkah
30 minute Sukkah
 
#################
Este artículo fue escrito por el Rabbí Yosef Bitton, Ohel David and Shlomo Congregation of Manhattan Beach, Brooklyn. Fue entre otros cargos, gran Rabino de la Comunidad Judía Ashkenazi del Uruguay.

Viendo al Elefante

Viendo al Elefante

clip_image001

Cuatro hombres ciegos se encontraron con un elefante.  Uno le agarró la pata y dijo que era la pierna de un árbol.  Otro agarró la cola pensando que era un hipopótamo.  Otro toco la nariz del elefante y decidió que era una manguera para regar, y el cuarto hombre tocó uno de los costados del animal y dijo que para él era una pared.

El sabio les dijo: “Todos ustedes tienen razón”.

La primera vez que escuché esta parábola pensé que esta quería ilustrar que la verdad es relativa.  Cuatro personas diferentes, cada una sacando una conclusión distinta acerca de una misma cosa.

Años más tarde, me di cuenta de que la historia habla exactamente de lo contrario: la verdad es objetiva.  Después de todo, ¿existe un elefante?  Claro que el elefante está ahí!  Esa es la realidad objetiva, independiente del punto de vista de cada uno.

La verdad es compleja, multi-facética, y a veces muy difícil de obtener.  Pero no es relativa.  Hay una verdad afuera; y nosotros debemos darnos cuenta de que pieza del rompecabezas estamos tomando.  

Los cuatro ciegos cayeron en un error muy común: llegar a una conclusión errónea por falta de información.  Teniendo conocimiento de una sola parte del elefante era muy improbable llegar a la conclusión correcta. 

Los cuatro ciegos deberían haber hablado entre ellos compartiendo la información que cada uno de ellos tenía. Al poner todas las piezas juntas, una imagen más clara hubiese comenzado a emerger y algunas conclusiones iniciales podrían haberse cambiado:  Esto no es un mueble, es definitivamente un animal muy grande.  Con más y más información la imagen eventualmente hubiese estado más clara y precisa, revelando finalmente que eso era un elefante.

La palabra en hebreo para "verdad" es "emet".  Esta palabra está compuesta por tres letras - la primera, la del medio y la última letra del abecedario, porque la verdad está compuesta por el todo - el principio, el medio y el final.  Para poder llegar a juzgar correctamente el juez tiene que obtener la imagen más completa posible. 

Ver al elefante no es nada fácil.  Requiere que estemos abiertos a desafiar nuestros axiomas, presunciones y creencias.

Poniendo a Prueba Nuestras Presunciones

Vamos a tomar el ejemplo del hombre ciego que equivocadamente pensó que estaba agarrando una manguera en lugar de la trompa de un elefante. Le llamaremos Mr. Gray.  Basado en su descubrimiento, Mr. Gray  escribe libros sobre la naturaleza de las “mangueras”, convirtiéndose en un autor famoso, exitoso e invitado frecuente a programas de televisión.  Forma un departamento en una universidad de prestigio dedicada a la investigación de la naturaleza y los beneficios de la “manguera”.

Un día alguien toca a su puerta.  "Perdóneme señor, ¿es usted el Sr. Gray, el autor de los '7 secretos de una manguera'?".

“Si, soy yo” - responde orgullosamente.

“Bueno, tengo información muy importante para usted Sr. Gray.  No sé como decírselo pero... se equivocó completamente!  Usted no estaba agarrando una manguera sino la trompa de un elefante!!”.

¿Cómo reaccionará el Sr. Gray ante esta información?

Probablemente no dirá: “¿Me quieres decir que he vivido en un error todos estos años?  Qué bueno que me has dicho! ¿Cómo puedo agradecerte?!”.

Todos Queremos Protegernos de Información que Percibimos Como una Amenaza

Lo normal sería que el Sr. Gray le cierre la puerta en las narices. Es una reacción natural.  Queremos protegernos a nosotros mismos de información que percibimos como una amenaza, especialmente cuando sentimos que puede ser la verdad.  El Sr. Gray instintivamente pone una barrera defensiva tratando de alejar la verdad que ha venido a deslustrar su reputación y su carrera.

Sólo las computadoras almacenan información sin emociones.  Nuestro mundo emocional volátil comúnmente choca con nuestro intelecto racional.   Cuando nos enfrentamos a consecuencias que podrán ser potencialmente dolorosas, ya sea un ego herido o un cambio difícil, el corazón lucha contra la mente.  No importa si esas consecuencias negativas tienen algo que ver con la realidad.  Cuando nos sentimos amenazados, nuestra reacción es cerrar todos nuestros sistemas, rechazar la información y sublimar nuestro deseo por la verdad.

Nadie Está Inmune a la Disonancia Cognitiva

Esta reacción es llamada disonancia cognitiva. Es uno de los obstáculos más grandes que nos impiden ver la verdad – y nadie está inmune a ella.

Al comienzo, el descubrimiento de que la tierra era redonda fue rechazado, inclusive en el siglo XVII cuando Galileo presentó pruebas inobjetables a través de la utilización de telescopios.  Sin entender la ley de la gravedad, la gente no puede comprender por qué no se están cayendo de la tierra.  Aceptando esta noción extraña era demasiado inestable, y además ¿a quién le gusta admitir que está equivocado?  Era mas fácil para todos ignorar los hechos.

La Torá reconoce que todos estamos influenciados:

"No pervertirás la justicia, no mostrarás favoritismo, no tomarás soborno, porque el soborno ciega los ojos de los sabios y distorsiona las palabras justas" (Deuteronomio 16:19).

La Torá nos habla a todos.  Cualquier momento en el cual tomamos una decisión estamos siendo jueces, y es por eso que necesitamos revisar constantemente si existen sobornos sutiles y no tan sutiles que nublan nuestro pensamiento.

SUCOT: O CONCEITO DO PERDÃO

SUCOT

A FESTA DAS CABANAS

O CONCEITO DO PERDÃO

clip_image002

De todas as festas do calendário hebraico, há três que têm uma relação entre si. Estas festas são conhecidas como shalosh regalím (as três festas de peregrinação – Pêssach, Shavuot, Sucot). Nestas três festas cumpria-se com a obrigação de peregrinar à cidade de Yerushaláyim (Jerusalém) nas épocas nas quais a Casa Santa (Bet Hamikdash) estava em pé.

Estas festas não só estão relacionadas com sucessos históricos determinados, como também têm a ver com o trabalho da terra. Na festa de Pêssach – que sempre cai na época da Primavera – recordamos a saída da terra do Egito. Na festa de Shavuot – época na qual se colhe o produto do campo – recordamos a entrega da Toráh no Monte Sinai. E, na festa de Sucot, recordamos que D’us fez-nos cabanas no deserto, quando saímos do Egito e protegeu-nos mediante ananê hakavod (as nuvens de honra). Por outro lado, nossa festa tem relação com a finalização da colheita de toda a produção do campo, ou seja, o momento em que se a armazenava.

Nestes dias devemos pensar em toda a benevolência que teve e tem nosso Criador (Borê Olám) para conosco. Quando saímos do Egito, apiedou-Se de nós e protegeu-nos durante quase quarenta anos ao prover-nos cabanas (sucot), que nos protegiam do Sol durante o dia e do frio durante a noite. Entretanto, sua proteção não se limitava ao natural, mas também tinha lugar no rol do sobrenatural através das nuvens de honra ou glória.

Por outro lado, desde o Sucot anterior até este, também temos desfrutado de sua bênção no campo econômico. Temos tido a parnassáh (sustento) necessária para que pudéssemos nos alimentar e obter nossas necessidades vitais. É por isso que devemos ter humildade e sair do lugar mais seguro que temos – nosso lar – para viver durante os dias da festa na Sucáh. Desta maneira expressamos a idéia de que toda a nossa segurança vem do Senhor e não de nosso poder e esforço, ou seja, aprendemos a ser mais sensíveis à nossa concepção humana e liberarmo-nos da vaidade que nos torna cegos.

Quando saímos de um lugar tão protegido de ventos, frio, calor e chuvas e entramos na Sucáh, experimentamos uma sensação de insegurança, sentimo-nos indefesos e desprotegidos, e é nesse preciso momento que devemos recordar de D’us, verdadeira fonte de tranqüilidade e proteção em todos os aspectos de nossa vida.

Por outro lado, pode-se encontrar uma mensagem na mitsváh da Sucáh, observando sua localização no calendário. Faz poucos dias, em Yom Hakipurím (O Dia do Perdão), temos sido julgados e D’us perdoou nossas atitudes erradas porque viu nosso sincero arrependimento. Quando nós deixamos nossas casas e vamos à sucáh para viver durante alguns dias a intempérie, estamos mostrando, de alguma forma, que até este momento “protegemo-nos da segurança de nossas casas” porque estávamos cheios de errores e o temor invadia-nos por medo das suas conseqüências. Porém, agora que já fomos perdoados, saímos de nossas casas sem medo algum.

Esta idéia está situada na Toráh. No livro Bereshit (Gênesis), capítulo 23 e subseqüentes, conta-nos a Toráh acerca do regresso de nosso Patriarca Iahacov à terra de Israel. Iahacov reencontrou-se com seu irmão Essav depois de residir vários anos com seu tio Laban. Ele havia escapado da casa de seus pais e de sua terra, pois seu irmão Essav queria matá-lo por haver tomado suas bênçãos. Depois do reencontro, Essav pediu-lhe que fossem juntos, e Iahacov explicou-lhe que seria impossível, pois tinha meninos pequenos e gado que devia cuidar, pedindo-lhe que se adiantasse. Logo, diz a Toráh, “Voltou-se, naquele dia, Essav a seu caminho, a Seir. Mas Iahacov trasladou-se a Sucot...” (Bereshit – Gênesis, Cap. 33, 16-17)

Este episódio pode-se interpretar da seguinte maneira: Essav simboliza o Yêtser Hará (mau instinto) e nosso Patriarca Iahacov simboliza todo o Povo de Israel. Seir é o nome do lugar aonde foi Essav, e tem um significado etimológico: cabra, e alude à cabra que se enviava em Yom Kipur ao lugar chamado Azazel, no deserto. Mediante este ritual, D’us perdoava as transgressões dos filhos de Israel, como explica a Toráh no livro Vaykrá (Levítico), capítulo 18.

Depois que o instinto negativo (Essav) vê que a cabra foi enviada ao deserto, não denuncia os erros dos filhos de Israel. Ele os abandona e regressa a seu lugar, no deserto. E, quando o Povo de Israel (Iahacov) vê que o instinto negativo (Essav) abandonou-os, saem à sucáh demonstrando assim que já não temem por causa dos erros cometidos. Estão dispostos a viver sem temor e com alegria.

sexta-feira, outubro 03, 2014

O Coração a fonte da Teshuvá

coração e teshuvá

 

Há alguns anos atrás, em Flatbush, Nova York, um senhor já de idade, que sempre se sentava na parte de trás da sinagoga, falou ao Rabino que queria doar um Sefer Torá. O cavalheiro, Sr. Shimshon Braum (nome fictício) comentou ao Rabino que já havia encomendado um Sefer Torá a um sofer (escriba) e agora o trabalho estava quase concluído. O Rabino estava muito surpreso: o Sr. Braum não era conhecido como uma pessoa de posses e o custo de um Sefer Torá pode chegar a 30.000 dólares.

O Rabino conversou com o sofer e descobriu que o Sr. Braum havia pago pequenas somas durante muitos anos e recentemente fizera o último pagamento. O Sefer Torá estaria concluído em alguns dias.

No Shabat, o Rabino anunciou as boas notícias aos congregantes e todos se dirigiram ao Sr. Braum para cumprimentá-lo e agradecer por sua generosa dádiva à sinagoga. Planos foram feitos para a Hachnassat Sefer Torá, o recebimento do Sefer Torá na sinagoga.

Algumas semanas depois, numa bela tarde de domingo, a congregação reuniu-se na casa do Sr. Braum e escoltou-o enquanto carregava o Sefer Torá de sua casa para a rua, onde caminhou para trazer a Torá à sinagoga. Danças e cantos acompanharam aqueles que se revezavam para carregar a Torá, e uma refeição especial os aguardava na sinagoga em honra à ocasião.

Alguns dias depois, um vizinho perguntou ao Sr. Braum se havia algum motivo em particular pelo qual ele decidiu que um Sefer Torá deveria ser escrito. No começo ele hesitou em falar sobre o assunto, mas no final concordou e contou sua chocante e comovente história:

Shimshon Braum tinha apenas 16 anos quando os nazistas o prenderam, seus pais e [SUAS] irmãs em Lodz, na Polônia, e os enviaram a um dos notórios campos de concentração. Pouco após sua chegada, os pais foram separados das crianças e Shimshon nunca mais ouviu falar deles. Ele foi colocado em um campo de trabalhos forçados e passou diariamente por humilhações e sofrimentos.

Certa noite, enquanto estava deitado na cama, um soldado nazista entrou para checar os prisioneiros. Ele passou de cama em cama – e então viu Shimshon. De repente [,] ele olhou para os pés de Shimshon, arrancou suas botas e gritou: “Estas botas agora são minhas”.

Shimshon ficou paralisado. As botas de couro lhe foram dadas por seus pais pouco antes de a família ser capturada pelos nazistas. Shimshon as queria muito, pois eram seu último elo de conexão com seus amados pais. Ele não tinha fotos, cartas, nenhuma lembrança que pudesse segurar num momento de dificuldade para se fortalecer e agüentar a situação. As botas se tornaram suas preciosas lembranças.

Shimshon gritou desesperadamente. Este ato cruel do soldado nazista partiu os últimos laços tangíveis com seus pais. Era devastador. Shimshon chorou por horas e acabou adormecendo.

Na manhã seguinte, ele saiu do barracão descalço e encontrou o soldado que tinha pegado[PEGO] as botas. Desesperado, ele lhe implorou: “Por favor, me dê um par de sapatos. Não tenho nada para calçar em meus pés. Vou congelar até a morte”. Ele nem se atreveu a antagonizar o soldado pedindo de volta suas próprias botas.

Para surpresa do rapaz, o soldado falou: “Espere aqui. Voltarei em cinco minutos com sapatos para você”.

Shimshon tremia de frio enquanto esperava o soldado voltar. Em alguns minutos o soldado retornou com um par de sapatos e o entregou para o surpreso, mas agradecido jovem.

Shimshon voltou ao barracão e sentou-se na cama para calçar seus novos sapatos. Ele os examinou cuidadosamente. Eram feitos de madeira, como tamancos, mas ele sabia que teria que usá-los independentemente do material que eram feitos ou de quão desconfortáveis seriam. Quando estava para colocar seu pé no sapato, ele olhou para seu forro e engasgou: o forro era um pedaço de pergaminho de um Sefer Torá!

Shimshon ficou aterrorizado: como aquele nazista podia ser tão sem coração? Como ele poderia pisar nas palavras que o Todo-Poderoso falou para Moshe (Moisés) escrever para todas as gerações? Mas Shimshon sabia que não tinha escolha. Não havia mais nada para calçar e eram estes sapatos ou morrer de frio. Hesitante, cheio de culpa, ele calçou os sapatos.

Agora, muitos anos depois, o Sr. Shimshon disse: “A cada passo que eu dava, sentia-me como se estivesse pisando num Sefer Torá de D'us. Falei para mim mesmo: ‘Juro que se um dia sair vivo deste campo, não importa quão rico ou pobre eu for, algum dia providenciarei para que um Sefer Torá seja escrito e devolverei ao Todo-Poderoso a honra que Lhe tirei ao pisar em[SUA] sua Torá. Foi por este motivo que doei o Sefer Torá à sinagoga”.

Impressionante, não? Esta história verídica tem o objetivo de demonstrar e ensinar como podemos usar as expressões e palavras que saem de nossas bocas para construir mundos, tornando-nos pessoas melhores e que ajudam o próximo a também melhorar, conquistando e proporcionando um ano alegre e feliz para todos nós.

GUEMAR CHATIMÁ TOVÁ

Iona y la Teshuvá

Iona y la Teshuvá

Cada persona debe aprovechar este día de Yom Kipur para hacer una profunda auto examinación de sus acciones, puesto que el propósito esencial de la santidad de este día no es el ayuno en sí, sino motivar a la persona a arrepentirse.

Y así está escrito respecto del pueblo de la ciudad de Ninevé, cuando ellos se arrepintieron de sus malas acciones: "Y D'os vió sus acciones" (Ioná - Jonás - 3:10).

En el Talmud (Taanit 22a), Nuestros Sabios explicaron que este versículo no dice que D-os vió sus ropas de arpillera y su ayuno (es decir, sus actos externos), sino que Hashem vió las acciones de los habitantes de la ciudad de Ninevé (es decir, su cambio de actitud provocado por una actitud interna), y el profeta Ioná precisamente enfatiza este punto puesto que fundamentalmente el propósito de la acción de ayunar es llegar al arrepentimiento sincero.

Esta introversión constituye un momento fundamental en la תשובה - Teshuvá, una instancia que – más allá de la significación posible del arrepentimiento - resulta un proceso que lo devuelve a su propia individualidad. En este sentido, la Teshuvá es entendida como la vuelta a uno mismo.

Es por eso que debemos cuidar el ayuno pero no menos importante es meditar sobre los cambios internos que su realidad exige, y que en este día impar, cuya santidad nos lleva acercarnos Hashem y también a nosotros mismos, no podemos desperdiciar el día Yom Kipur.  .

La lectura de Ioná en este día, es un motor educativo que nos acerca a nuestro propio proceso interno, que a pesar de haber pasado por un monton de dudas, el finalmente elige el camino indicado por Hashem. El día de Yom Kipur nos invita a este proceso de introspección es un disparador para el Tikun Atzmi, que nos dejará luego en las puertas de lo colectivo, cuando salimos de nosotros mismos y vamos al encuentro con los otros. Recordando las palabras del Profeta Iona, que deben repercutir en nuestro interior: “Ivri Anoji Veet Hashem Elokei Hashamaim Ani Iare – Hebreo Soy y Hashem yo temo” (Iona 1:9)

GUEMAR JATIMÁ TOVÁ

sexta-feira, setembro 19, 2014

El Shofar y las fuerza de su mensaje.

clip_image002

Shofar, el despertador de conciencias

עורו ישנים משינתכם, והקיצו נרדמים מתרדמתכם

La conciencia (=yetser hatob) es una parte integral de nuestra neshamá (alma humana). Su misión es advertirnos cuando estamos a punto de hacer algo mal.  La conciencia es un mecanismo moral, mental y espiritual muy efectivo cuya misión es protegernos de la mala conducta. Por ejemplo: si estamos a punto de decir algo negativo sobre otra persona (leshón hará) idealmente, nuestra conciencia nos gritará desde adentro para intentar impedirlo. Nos dirá: "No lo hagas". "Es muy malo hablar así de otra persona". "¿Te gustaría que dijesen eso de ti?" etc.

Pero, ¿Qué pasa cuando oímos la voz de la conciencia pero decidimos ignorar su primer llamado? ¿Cuántas veces más nuestra conciencia nos advertirá sobre lo malo que estamos por hacer?

La conciencia grita muy fuerte la primera vez que estamos por hacer algo mal. Los Tsadikim (=las personas completamente rectas) escuchan y obedecen al primer llamado de su conciencia. Por lo tanto, tienen una conciencia sana, alerta y hiperactiva. 

Pero ¿qué pasa si decidimos ignorar la advertencia de nuestra conciencia?

Cuando ignoramos el llamado de atención de nuestra conciencia, su voz interior se hace cada vez más baja y se debilita. Al punto que la conciencia se vuelve virtualmente muda. Y cuando persistimos en nuestro mal accionar la conciencia queda como anestesiada, o en las palabras de Maimónides, se queda dormida.

De acuerdo a Maimónides el Shofar actúa como el despertador de esas conciencias, que por no haber sido escuchadas, se han quedado dormidas.  El Shofar grita a viva voz el siguiente mensaje: "Despertad, despertad,  aquellas [conciencias] que están adormecidas" 

Cuando escuchamos el Shofar, debemos pensar que es posible que estemos haciendo cosas equivocadas (perder nuestro tiempo en vanidades materiales, hablar lashon hara, no respetar a nuestros padres, no manejar nuestros negocios con honestidad, etc.) y ni siquiera nos demos cuenta! ¿Por qué? Porque nos hemos acostumbrado tanto a esa rutina negativa, que nuestra conciencia ya se durmió y no nos reclama más.  

De acuerdo a Maimónides, el Shofar es un despertador moral y espiritual. Y tiene un efecto positivo impactante en nosotros, ya que nos ayuda a recuperar la voz alta y original de nuestras conciencias dormidas.

_________________________________

¿Que nos quiere decir el Shofar?

היתקע שופר בעיר והעם לא יחרדו

La Mitzvá más importante de Rosh Hashaná es escuchar el Shofar. La Torá no menciona la razón por la cual debemos escuchar el Shofar. Pero nuestros Rabinos lo hicieron.

Ellos explicaron entre otras cosas que:

1. El Shofar era utilizado en el antiguo Israel para anunciar la coronación del rey. En Rosh Hashaná anunciamos que HaShem es nuestro Rey . Nosotros somos Sus súbditos y como tal seguimos fielmente Sus reglas. Hay algo más que entendemos cuando pensamos en HaShem como "Rey". Entre otras prerrogativas, el rey tenía el poder de condenar a muerte o perdonar la vida de alguien. En Rosh Hashaná nos damos cuenta que nuestras vidas físicas, su continuidad, depende en última instancia de la voluntad de Dios. Y ya que Él es el Rey Supremo, es Él quien decide continuar o ח"ו acortar nuestras vidas.  Para tener este concepto presente durante Rosh Hashaná y los 10 días de Teshubá agregamos en la Tefilá una palabra clave "melekh" (=Rey). Siempre que mencionamos que HaShem es el Rey, debemos recordar que nuestras vidas están es Sus manos.

2. El Shofar nos recuerda también aqedat Itsjaq. Abraham Abinu estuvo dispuesto a sacrificar a su único hijo, para seguir el mandamiento de HaShem. Una vez que Abraham demostró su amor incondicional, HaShem le ordenó suspender el sacrifico de su hijo. Abraham vio un carnero (=el macho de la oveja ) cuyos cuernos estaban atascados en un matorral, y lo ofreció como sacrificio a Dios en lugar de Itsjaq. El Shofar es un cuerno de carnero y cuando escuchamos el Shofar, recordamos la aqedat Itsjaq.

3. En los tiempos antiguos, el Shofar también era utilizado como una especie de sirena o alarma. Cuando el enemigo se acercaba a la ciudad y estaba a punto de atacar, las autoridades alertaban sobre el inminente ataque a través del Shofar. El sonido del Shofar anunciaba que las vidas de cada individuo estaban en peligro. En Rosh Hashaná el Shofar sirve como una alarma o sirena espiritual. El Shofar anuncia y nos recuerda nuestra inescapable mortalidad, invitándonos a la reflexión y al arrepentimiento. El Shofar nos alerta que HaShem nos está juzgando y que nuestras vidas están siendo evaluadas.

En Hiljot Teshubá 3:4 Maimónides explica que al escuchar el Shofar debemos oír el siguiente mensaje:

"Despierten, aquellos que están [espiritualmente] dormidos. Despierten y examinen sus acciones.  Recuerden a su Creador, aquellos que olvidan la realidad [de nuestra mortalidad] la cual  constantemente relegamos, transformándonos así en víctimas de permanentes distracciones temporales, y dedicando todo nuestro tiempo y esfuerzo a perseguir la vanidad y el materialismo vacío, que [a la larga] no nos beneficiará, ni prevalecerá. Examinen sus caminos y sus obras. Abandonen los senderos del mal. Y aléjense de los hábitos destructivos y de los pensamientos [materialistas] vacíos. "